miércoles, 23 de octubre de 2013

Guerra interminable.

Véndeme humo y desnúdame a tu aire, así sin más y sin prisa. Las luces de las farolas no avisan de que la noche aún no ha empezado, y nos queda toda la noche para descubrirnos entre sabanas y suspiros delirantes. No tengas prisa pero tampoco te duermas, que quiero perderme entre tus piernas. Ahora mírame, mírame a los ojos y dime que ya no te ves; esta noche no importa nada más, esta noche me dejo a tu merced, sumisa y fiel, te presto mi cuerpo, ya mañana cumpliré mi condena.

Emprendamos una lucha cuerpo a cuerpo, para comprobar quien pueda más, para arrasar con todo lo que aún quede en pie después del primer asalto.  Esto es lo que somos, bajo las sábanas, sobre los tapujos y las luces apagadas. Así que derrotame en tu cama, dejaré que me ganes pero despúes déjame que te grite mi rendición sobre tu almohada.

Dame un escrito donde te firme el final de la guerra sin paz que valga, para que siempre podamos volver a emprenderla, pues aunque ganes esta batalla, siempre volveré a por la segunda para hacer de estas luchas una guerra sin final predecible.

1 comentario:

  1. ...arrasar con todo lo que aún quede en pie después del primer asalto...
    Increíble...
    Besos

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