miércoles, 21 de agosto de 2013

Amor nostálgico.

El amor. ¿Qué es? La gran incógnita del ser humano, la asignatura pendiente para muchos. ¿Alguien sabe lo que es? Es algo tan sumamente fuerte que hasta el corazón mas duro, más impenetrable puede dañarlo; algo tan mágico que puede hacer que vivas por él y para él. Son alegrías, ternura, y muchas de las veces la irremediable tristeza.

Un amor no dura eternamente, pero siempre permanece presente en todos nuestros pensamientos. Se encuentra en nuestra memoria almacenado y en el corazón siendo así sólo morirá cuando nosotros irremediablemente lo hagamos. Quién cree que vive compartiendo su cuerpo, su cama, sus ilusiones y piensa que cree que ha encontrado el amor... se equivoca, el amor es locura, es monotonía, un cariño duradero, querer y no poder vivir si él.

Realmente quién tiene la oportunidad de conocer el amor verdadero, el duradero en un corazón, el nostálgico, el que no puede ser reemplazado pero si suplantado por otra persona que quiera compartir algo más que el amor, pensamientos, familia, dinero, tiempo... sobretodo tiempo; tiene un tesoro que tiene que saber conservar y sobretodo valorar. El amor es corto, y el olvido suele ser largo, me pregunto diariamente si ¿podemos tener lo que con fuerza deseamos?

lunes, 12 de agosto de 2013

El destino de la libertad.

Me sorprende la facilidad que tiene la gente cuando dice de creer en el destino. Seguro que constantemente habremos oído la maravillosa pregunta: "¿Crees en el destino?" o la típica frase: "estábamos predestinados". Cualquiera que se ponga a pensar un poco debe de darse cuenta de que la vida, mire por donde se mire, está tocada por el azar. No resulta difícil entender que la presencia del azar invalida cualquier noción de destino.

Llegados a este punto, yo no puedo deciros si debéis creer o no, pero para mi el destino es incompatible con el libre albedrío. Si nuestra vida estuviese predestinada, la libertad que tienes al elegir una cosa en lugar de otra sería una mera ilusión, pues esa supuesta libre elección ya estaría de antemano decidida. Creer en el destino puede ser o es una buena manera de eludir nuestra responsabilidad moral.

Somos libres, nos guste o no, y las consecuencias de nuestra libertad no siempre son las que irremediablemente esperamos.  El azar y el destino son,  para mi parecer, las dos caras de una misma moneda: nuestra angustiosa libertad ineludible. Es curioso cómo cuando algo nos sale mal tendemos a creer o mejor dicho nos complace pensar que "era el destino el que quiso que fuera así"; sin embargo cuando nuestros propósitos acaban en éxito, el mérito ya no es del destino sino nuestro.

Por ello, podemos creer en el destino si así lo queremos o si simplemente nos apetece, siendo así como una salida a la que aferrarnos, pero al decir creo en la fuerza del destino ya no podemos decir que somos libres. Puesto que lo que vamos a hacer ya esta escrito en un libro, el libro de nuestra vida.

lunes, 5 de agosto de 2013

Punto de partida.

 "A veces hay que volver al punto de partida, 
pero sabiendo que este no es el mismo del que partimos en el pasado,
 sino uno nuevo."  Ladrón de Guevara.

Nunca llegamos a saber el alcance que tienen las cosas, de las vueltas de la vida, pues sabiendo que rescribir sobre lo mismo puede llegar a ser un error, con la certeza de que un escritor debe saber cuando dejar el lápiz y dejar de escribir, para no estropear su historia, cual pintor dejar de pintar para no estropear su cuadro...

 No puedo dejar de pensar que el mundo debe saber de esta nueva etapa, ya que, nunca podría imaginar que volvería a encontrarme en el mismo punto de hace mucho tiempo, y mucho menos contigo, de nuevo contigo, perdida en mi habitación con mis dudas. Empezando como si nada de lo ocurrido en el pasado no importara. Sintiendo esa sensación que al cerrar los ojos y respirar hondo hace que nos sintamos libres.

Jamás me hubiera sospechado que volveríamos al mismo punto de partida, al mismo punto donde tú y yo ya estuvimos una vez con nuestros sentimientos y nuestras dudas, la de vueltas que da la vida ¿verdad?. Para mi esta situación es como un juego del que ninguno de los dos podemos escapar. Somos como fichas de dominó que caen una detrás de la otra, que sí tu caes, yo también, pero que a su vez al terminar la partida alguien vuelve a colocar para que volvamos a caer en el error, aunque ya no sé si es error.

Siento la irremediable necesidad de saber si el volver contigo al mismo punto de partida va a ser un error o no, y para confirmar el éxito o el fracaso de mi decisión es imprescindible comprobarlo, ya que el que no arriesga no gana. ¿Y si es de nuevo otro bache en mi vida? Debo de correr el riesgo.

Hoy puedo decir que no importa lo que pasó entre los dos, que hoy por hoy quiero cometer el error de caer contigo, detrás o delante ya no es relevante, siento que tengo las fuerzas suficientes para luchar y gritarle al mundo que esto es lo que sentimos, lo que queremos: volver al punto de partida, siendo así un nuevo punto de partida.