lunes, 15 de abril de 2013

Conformismo abrumador.

Sentada en el sofá de mi salón, mirando como llueve sin terminar de enfocar la mirada, de esas veces que miras pero estás como ausente y te llegan los recuerdos a la memoria como fotografías en blanco y negro. No me queda más que decirte que me he acordado de ti, he vuelto a recordarte pero de distinta forma. Sólo que esta vez, siento que me cansé de esperar a la oportunidad y terminé enganchada al conformismo de las horas bajas.

 Me cansé de quererte, de esperarte pegada al cristal para verte llegar. Si te quiero o te quise, ya no importa. Lo único es que la vida sigue y, de alguna forma, debemos aprender a sobrellevar las cicatrices. Desaprovechamos la oportunidad, esa que me lleva a drogarme con la realidad. Ahora todo marcha bien, como debía de haber marchado antes, me encuentro maquillando la felicidad día tras día

Te recuerdo, sí, pero cada vez menos. Tu recuerdo ya no me duele, ya no me causa ese dolor en el pecho que me hacía estremecerme y llorar hasta quedarme dormida, lo triste de esto es que no me alegro. Porque el dolor que sentía en el pecho era la manera de saber que existes, que lo nuestro fue realidad. Ahora  sólo tengo una pregunta que me corrompe el sueño.

                                 ¿Debería conformarme con su ausencia?

3 comentarios:

  1. No debes conformarte con perder a nadie. Sigue escribiendo. Me encanta!

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  2. No maquilles la felicidad, surgirá cuando menos la esperes y te darás cuenta que las cicatrices están pero dejan de doler para siempre.
    Un besote.

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  3. La ausencia y el recuerdo son sólo cicatrices que pagamos por sobrevivir a eso.

    Cuídate.

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