lunes, 8 de abril de 2013

Amor transcendental.

No sabíamos por qué, pero cada vez que nos veíamos no podíamos disimular lo que sentíamos.  No sabíamos muy bien lo que hacíamos cuando, sin querer, nos queríamos; atraídos por una fuerza superior a la nuestra, por una conexión que aún tratamos de entender, sin lograrlo. Esa conexión que hace que al mirarnos, nos leamos, sabiendo lo que estamos pensando en cada momento. La magia del amor que nos lleva a lo trascendental. 

Todo me termina resultando un estímulo, un estímulo que nos alegra la vida. Un empujón que nos ayuda a encontrar, en lo absurdo de la existencia, un ápice de algo cuando, en realidad, no hay nada.  Creo que sin amor no valdría la pena vivir. Aunque duela, porque el amor duele. 

Siempre tropezamos en la misma piedra, yo por ejemplo estoy encariñada con la misma piedra. El problema no está en tropezar con la piedra, el problema viene cuando le tomas cariño a la piedra y tropiezas una y mil veces. Sin saber porqué, convenciéndote en cada tropiezo que la próxima vez no sucederá lo mismo. Pero sucede y caigo otra vez en el error de engañarme, como un bucle cerrado.

5 comentarios:

  1. Tienes razón. Y añadiría que cuando la piedra te hace sangrar en cada caía, pero seguimos acudiendo a ella...

    Complicado, supongo.

    Cuídate.

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    1. Pues si, muy complicado. A veces, el levantar de esas caídas es difícil, pero duele ver que cuando estamos recuperados volvemos a caer. Supongo que es ley d vida. El ser humado está fabricado para enamorarse, sufrir, levantarse, volverse a enamorar y así sucesivamente como un circulo vicioso.
      Muchas gracías por tus comentarios y por leerme a menudo! Vuelve pronto por aquí.
      Besitos.

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  2. Es difícil entenderse ¿verdad? ¿Pero sabes lo más importante? Después de caer, sin duda lo más importante es levantarse.
    Besos

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  3. "...Esa conexión que hace que al mirarnos, nos leamos, sabiendo lo que estamos pensando en cada momento..."

    ¡Me encanta, Martita!

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