domingo, 28 de abril de 2013

De lo impredecible al olvido.

 Es tan impredecible, es la persona más impredecible que conozco, y pensaba conocerle bien. Sí, impredecible es la palabra que realmente que le define. Un día habla como si fuerais unos extraños y al día siguiente todo lo contrario, y te quedas sin saber que decir, que pensar. Sin saber como actuar. No lo veis, ninguno de los dos lo veis, ninguno. Causas realmente perdidas, os habéis vuelto a dejar a llevar pero esta vez hacia olvido. Es triste pero es la realidad que una vez más nos golpea a todos en la cara. Se arrepentirá y un día se dará cuenta de lo que debió hacer en su momento y no hizo.




jueves, 25 de abril de 2013

Mi firmamento.

Te echo de menos cuando insistentemente me habla el silencio y no es tu voz la que escucho, no puedo evitar sentirme perdida cuando las sombras de tu cuerpo sólo puedo verlas en sueños y despierto, lo hago sudorosa y dolida. Llena de rencores pensativos, que recorren incesantes mi mente. 

Tú, que fuiste un susurro de amor una noche de verano, un mes eternamente olvidado. Ahora te vas y volvemos a ser dos desconocidos. dos desconocidos que se conocen muy bien, y cuando están juntos no saben muy bien que decirse porque casi siempre terminan peleando. Si bien, es verdad que a veces el discutir con esa persona a la que quieres es irremediablemente necesario.

Cuando miro el firmamento y las estrellas brillan en mis ojos, deseo que tú también estés contemplando el mismo cielo que yo, y que... sin querer, me recuerdes aunque sea por un instante, un solo instante.Tan solo un rato. En ese cielo azul infinito. Eso es lo único que nos une ahora mismo: Un cielo azul infinito. Me perdí en mi universo, ¿y tú? No volveré a hacerlo más, no he encontrado respuestas.

lunes, 22 de abril de 2013

Vueltas de la vida.

¿Qué somos? Somos una canica en un universo infinito. Hay tanto universos infinitos que me asusta cuando pienso en ellos, y es que asusta pensar cuantas cosas se escapan a nuestro control. Ya no hay tiempo suficiente para seguir creciendo, el tiempo pasa a veces lento otras más rápido según como estemos viviendo. Creo que aunque pensemos que estamos aprendiendo a vivir nunca terminamos de aprender, esta vida tiene tantas cosas que enseñarnos...

¿Os acordáis cuando dormíamos sin conocimiento del mundo? Sin temores, sin tensiones. Todo cae por propio peso. Todo a su tiempo, pues para mi el futuro no existe, existe lo que está pasando ahora, en este momento, en el presente. Por eso, se trata de vivir, y debemos disfrutar de cada momento porque vivimos sin mirar sin darnos cuenta de que cada momento que dejamos escapar, ya no volverá.

Tragicomedia que se actualiza día a día, dime si cuando miras en un espejo no ves las orejas de la humanidad perdida. ¿Qué pensáis del destino y de sus irremediables casualidades? ¿Existen? Las casualidades existen, sí, por que la vida es muy caprichosa, demasiado perra, por eso da tantas vueltas. Nunca podemos decir nunca, porque simplemente no llegamos a imaginar lo que puede pasar en cuestión de horas, de días, de meses, de años.

                                                ¡Vueltas de la vida! 

lunes, 15 de abril de 2013

Conformismo abrumador.

Sentada en el sofá de mi salón, mirando como llueve sin terminar de enfocar la mirada, de esas veces que miras pero estás como ausente y te llegan los recuerdos a la memoria como fotografías en blanco y negro. No me queda más que decirte que me he acordado de ti, he vuelto a recordarte pero de distinta forma. Sólo que esta vez, siento que me cansé de esperar a la oportunidad y terminé enganchada al conformismo de las horas bajas.

 Me cansé de quererte, de esperarte pegada al cristal para verte llegar. Si te quiero o te quise, ya no importa. Lo único es que la vida sigue y, de alguna forma, debemos aprender a sobrellevar las cicatrices. Desaprovechamos la oportunidad, esa que me lleva a drogarme con la realidad. Ahora todo marcha bien, como debía de haber marchado antes, me encuentro maquillando la felicidad día tras día

Te recuerdo, sí, pero cada vez menos. Tu recuerdo ya no me duele, ya no me causa ese dolor en el pecho que me hacía estremecerme y llorar hasta quedarme dormida, lo triste de esto es que no me alegro. Porque el dolor que sentía en el pecho era la manera de saber que existes, que lo nuestro fue realidad. Ahora  sólo tengo una pregunta que me corrompe el sueño.

                                 ¿Debería conformarme con su ausencia?

viernes, 12 de abril de 2013

Amor VS Odio.

- ¿Por qué no le hablas?

+ No lo sé, sinceramente, no lo sé. Pero él tampoco lo hace, ¿por qué tengo que hacerlo yo? Él fue el que lo hizo mal. ¿Sabes? Me duele que a pesar de todo lo que hemos vivido, él ni lo recuerde, ni le haya marcado lo que hemos vivido juntos por un tiempo. Así que, si a él no le importa, ¿por qué tiene que importarme a mí?

-Sí, sí lo sabes, por orgullo. Sois los dos unos orgullosos, tú porque tu orgullo es más fuerte que tú capacidad de razonar y prefieres no saber nada a enterarte de la realidad. ¿Y él? Pensaba que era listo, que se daba cuenta de todo, pero veo que no. Quizá aunque se arrepienta por su orgullo es capaz a perderte. No sois capaces a luchar por lo que queréis. Y por supuesto que se acuerda de todo, que le importas seguro; pero a él como a ti le puede el orgullo. Y si quieres saber algo, pregúntaselo  porque si quieres algo lo tienes que decir que los demás no somos adivinos.

+ ¿Sabes lo que más me jode?

-¿El qué?

+ Que le echo de menos, sin querer. Estoy genial, últimamente me sale todo bien, pero no puedo evitar echarle de menos. Aunque cada día pienso menos en él y me empiezo a acostumbrar, ya no recuerdo su olor, sus abrazos, ni siquiera su risa. Le echo de menos, pero le odio. Odio su forma de besar, su forma de reír, de mirar, odio su impuntualidad, odio sus tonterías... le odio.

- Pues díselo, porque a lo mejor el también te echa de menos, es más yo viendo la relación que habéis tenido, te echará de menos. Es curioso como puedes querer a alguien y odiarlo a la vez, sentimientos contradictoriamente conflictivos. El amor que es bipolar.

+ Él no me echa de menos, y yo prefiero no saber nada.

- Te voy a decir lo que pienso una vez más aunque te duela, porque yo como tu amigo que soy, no te voy a decir lo que tu quieres escuchar sino lo que debes saber, y es que los dos sois unos cobardes, prefieres olvidarle y que te olvide, olvidaros. Lo que no os imagináis es que os terminareis arrepintiendo y será entonces cuando os deis cuenta de todo. Porque tanto tú como él, os empeñáis en buscar la felicidad en otros sitios cuando sin que os deis cuenta ella es la que os encuentra, sola cuando estáis juntos. Con él te veía feliz, y a él también, os veía bien, pero no entiendo que pasó. Arreglarlo, porque hay oportunidades que sólo pasan una vez, arreglarlo antes de que sea demasiado tarde.

+Ya es tarde.

lunes, 8 de abril de 2013

Amor transcendental.

No sabíamos por qué, pero cada vez que nos veíamos no podíamos disimular lo que sentíamos.  No sabíamos muy bien lo que hacíamos cuando, sin querer, nos queríamos; atraídos por una fuerza superior a la nuestra, por una conexión que aún tratamos de entender, sin lograrlo. Esa conexión que hace que al mirarnos, nos leamos, sabiendo lo que estamos pensando en cada momento. La magia del amor que nos lleva a lo trascendental. 

Todo me termina resultando un estímulo, un estímulo que nos alegra la vida. Un empujón que nos ayuda a encontrar, en lo absurdo de la existencia, un ápice de algo cuando, en realidad, no hay nada.  Creo que sin amor no valdría la pena vivir. Aunque duela, porque el amor duele. 

Siempre tropezamos en la misma piedra, yo por ejemplo estoy encariñada con la misma piedra. El problema no está en tropezar con la piedra, el problema viene cuando le tomas cariño a la piedra y tropiezas una y mil veces. Sin saber porqué, convenciéndote en cada tropiezo que la próxima vez no sucederá lo mismo. Pero sucede y caigo otra vez en el error de engañarme, como un bucle cerrado.

sábado, 6 de abril de 2013

Desaparecer.

Perdona por no escribirte en todo este tiempo pero estaba enfadada contigo. Enfadada por haber desaparecido así de esa manera. Porque has desaparecido, como todo lo demás, ¿con quién puedo hablar ahora? Al desaparecer te llevaste todo. Yo también voy a desaparecer, hacia adentro o al menos eso quiero.

Y dejar esta mierda de sociedad que nos oprime y nos dicta las normas, sabes que siempre he sido una rebelde no me gusta seguir las normas. De alguna u otra manera para mí, las normas están para romperlas. Sigo sonriendo pero sin pasar del aprobado, sabiendo que esta sociedad sigue sacando matrícula de honor en ignorarnos.

Quiero desaparecer, y hacer como que nada de lo pasado ha ocurrido, como si tú no hubieras existido pero no puedo. ¿Y sabes por qué? Porque siento, no paro de sentir. Y dime, ¿qué se siente cuando no se siente nada? Yo quiero saberlo, quiero tener esa sensación. Y lo intento, día tras día obligándome a no sentir pero no consigo alcanzar el éxito y llega el momento en el que me derrumbo. Y, joder, no sé, no sé como promocionar este fracaso.

 Hoy, mi día comenzó como uno cualquiera hasta que por caprichos del destino ha terminado resultandome todo indiferente, he perdido todas las ganas, menos las que me llevan a escribir estas líneas, por muy absurdas que te parezcan, son las más sinceras. Y preferido escribirlas porque me expreso mejor y digo lo que siento, evitando así caer en la mentira que me lleva al orgullo de decirte que   ya no te siento.

¿Sabes dónde le encuentro yo nuestro problema? En sentirnos héroes en una batalla que perdimos hace mucho tiempo, pues la ganó el orgullo. Y aquí estamos, tú desaparecido y yo queriendo desaparecer sin poder, por no dejar de sentir. En fin, estés donde estés, ya no importa, ya no vamos a cruzarnos. Vaya tragedia la nuestra, pero la vida es trágica.

viernes, 5 de abril de 2013

Gritos de esperanza.

Saltar, gritar, correr de alegría.

Últimamente me siento con muchas fuerzas de hacer todo lo que creemos que es imposible, de querer lo que no se puede querer. Hoy he cambiado los colores grises por los colores fuertes y estridentes. He cambiado lo formal por lo informal.

Hoy, nuestra música sigue sonando a nosotros pero suena alta y alegre, nuestra canción me sigue recordando a aquella noche haciendo que nos queríamos, yo riendo con tus tonterías, y encaprichandome con tu sonrisa inquieta pegada a mi boca. Hoy, he visto las cosas diferentes, no importa lo que pase con nosotros, siempre estaremos, ahí, esperándonos. Hoy, tiré al río una botella rellena de papelitos con los mejores deseos, con muy buenas vibraciones...

Hoy, salí corriendo con las manos en alto, pegando saltos de alegría. ¿Y si... volvemos a empezar, qué tal? Hoy, el viento me ha susurrado al oído lo colgada que estoy. Hoy, salí gritando lo mucho que me gusta la vida, grité lo mucho que te quiero, y grité que aunque todo vaya mal siempre hay algo por lo que sonreír.¡Qué estoy enamorada de la vida aunque a veces duela!

Empezó a llover, y no le vi lado negativo, en mi móvil sonó la canción que nos recuerda y comencé a cantar, a gritar que no me importa lo que tardes en venir a verme, pues... te estaré esperando, grité por todo lo que quiero. Comenzó a llover y yo me puse a bailar, a dar vueltas con los brazos extendidos y a reír, no me importó quién estuviera mirando pues como ya sabes, soy kamikaze por vocación.

Aunque llueva seguiré bailando, ¿quieres bailar bajo la lluvia, bajo mi lluvia, bajo nuestra lluvia?

Oportunidades improbables.

Dicen que hay oportunidades que sólo pasan una vez en la vida, que ya no se vuelven a repetir y que si las dejamos escapar, más tarde que pronto nos terminamos arrepintiendo. Pensando en lo que pudo ser y no fue. Siempre que tenemos algo y no nos damos cuenta, lo dejamos escapar, y es cuando de verdad lo hemos perdido, cuando nos damos cuenta de la gran falta que nos hace. 

¿Irónico, verdad? Pues sí, y es así como se nos van las oportunidades, sin darnos cuenta, deslizándose entre los dedos, como intentar agarrar una nube de humo. A veces es inevitable no caer en los abismos de la vida que, aunque por más que intentemos no caer, caemos. Y caemos rendidos, saboteados por las putas circunstancias que cada día se acuestan con alguien distinto.

Suele pasar que cuando tenemos un camino que se bifurca en dos y debemos escoger siempre elegimos mal, como tú y como yo hemos hecho. Pero sólo con el tiempo nos damos cuenta, tarde, siempre tarde. Siempre mal y tarde. Cuando queremos remendar los errores que cometimos en el pasado, resulta que es casi imposible. Pero es que, para mi y para ti, es algo natural, a nuestros subconscientes les ponen cachondos cometer errores. Esos errores de los que luego aprendemos, en los que prometemos no volver a tener. 

Me gustaría proponerte que escapásemos, solos, hacia algún lugar. Dejando todo atrás, nuestros errores, nuestras dudas. Ya sabes a vivir, sencillamente. Pero tú y yo, sabemos que esto no va a pasar, por mi culpa, por la tuya, por la de los dos, por no saber vernos reflejados juntos en el espejo de la vida, sin saber sentirnos. Teniendo miedo a mirarnos a los ojos, sabiendo que con una miradas podemos desarmarnos. Esta vida que viene de fábrica con demasiadas imperfecciones.

¡Ay!, es lo mismo de siempre sólo que yo, ya estoy acostumbrada a soñar con improbables, ya sabes que a mi no me gusta hablar de imposibles sino de improbables porque la improbabilidad es por definición probable. Y mientras que haya una oportunidad entre un millón de que suceda, merece la pena comprobarlo. Voy a fumar, ¿te vienes?

jueves, 4 de abril de 2013

Amigo mío.

Desde que desapareciste, desde que buscaste esa pequeña escusa para no querer saber nada, me siento sola, me siento vacía  no sé a quién recurrir porque sinceramente me faltas tú. Mi gran amigo, mi compañero de caídas, me has visto y te he visto reír y llorar; y ahora que no estás aquí es como si nada tuviera sentido.

¿Sabes?  Hoy ha hecho frío y me he acordado de ti. Aún sigo esperando a que aparezcas cantándome canciones cómo sólo tú sabes, y me des un abrazo de esos que tanto me gustan, como los de antaño. ¿Recuerdas? No lo hagas pues, a mi tu recuerdo me duele, aún pasado tiempo, me dueles. ¿Me recuerdas? Yo sólo espero que si, algo me dice que no vas a aparecer y que, joder, otra vez me voy a quedar con las ganas de verte llegar y sonreír, con las ganas de escucharte mientras me siento frente a ti durante horas.

No me preguntes que hago dedicándote esta entrada que... probablemente, no vas a leer. Y, si, me he enterado de que estás siendo feliz con otra, y me alegro tanto... Me alegro que hayas salido de ese pozo sin fondo donde te hallabas, buscándole razones a algo que ya ni se podía sostener, alimentando ilusiones a algo que ya había concluido. Me alegro, aunque yo ya no esté junto a ti viéndote reír, disfrutando y celebrando junto a ti tus victorias. Y si quieres saber algo de mi, vuelvo a llorar cuando nadie me ve, vuelvo a jugar a escondidas con mi corazón hecho trizas, vuelvo a drogarme con el pasado. Vuelvo, maldita sea, a echarte de menos, maldita costumbre.

Nunca me enseñaron a pasar página, que gran y estúpido fracaso, ya de nada sirve pasar página lo que necesito es quemar este libro de infinitas páginas con millones de recuerdos y recortes de nosotros, de cuando éramos casi hermanos.

Aún guardo la esperanza de que algún día vuelvas, y me encuentres tal y como me dejaste, destrozada y con el corazón en la mano esperando a que me sonrías una vez más y me recomponga. Por que para mi tu amistad es lo que más me importa. Sé que nunca te lo he dicho, ya sabes que no suelo demostrar lo que siento, pues para mi las palabras se las lleva el viento, pero por esta vez escribiendo te diré que te quiero, amigo.

Escribirte es lo único que me queda, pues las palabras escritas duraran por siempre.

Barreras que se vuelven murallas infranqueables.

Nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa, pues no volverá. Nada está escrito, nada es imposible, ni siquiera posible.... todo depende de nuestra fuerza de voluntad. De esas fuerzas que nos salen de adentro. Con ellas podemos afrontar cada desafío. 

Tenemos ese maravilloso poder de cuando queremos algo de verdad no hay obstáculo que capaz de imponerse, si queremos podemos llegar muy lejos, sólo hay que proponérselo.  Pero a veces, ciertas cosas nos parecen tan complicadas, tan imposibles que nos frustramos en el intento, pero no hay nada imposible, tan sólo improbable.

Somos nosotros mismos lo que nos ponemos una barrera, y te diré más, creo que esta barrera nos impide que estemos juntos. Déjame que te la quite, déjame enseñarte todo lo que nos estamos perdiendo por culpa de nuestros errores, por culpa de nuestras inseguridades y de nuestros miedos, que irrevocablemente nos llevan al error.

 Y es que lo que no sabemos es que con sólo mirarnos, podemos vernos el uno en el otro, podemos ver lo que estamos pensando, porque nos resulta tan fácil leernos que parece irreal y eso es una de las cosas que pocas veces sucede.


Pero,  yo lucharé con la fuerza de mi corazón hasta recuperar cada instante que pasé sin ti en el destierro de mi lejano adiós, sólo necesito saber que es lo qué harás tú.¿Lucharás por los dos o dejarás que esa barrera siga haciéndose más inaccesible cada día? Como una muralla infranqueable en la que ninguno de los dos podamos pasar.

Debes de saber que aún después de todas nuestras diferencias, de todas nuestras caídas  de nuestras idas y venidas, te echo de menos, sin querer. Por muy raro que te suene, porque yo de los dos fui la que más dudé,  te echo de menos. 

 A tu indiferencia.

Retales de una decepción.

Hola. ¿todo bien?

Yo no muy bien, decepcionada, decepcionada de ti. Después de creerte y de confiar a ciegas en lo que creía que eras, resultó que me decepcionaste. Y es que te has convertido en lo que siempre dijiste que no te convertirías, en lo que odiabas.  Aún no sé qué hago dedicándote estas lineas, que no vas a venir a leer, y que de leerlas, probablemente ni caso les harás.

Pero, ¿sabes qué? Una de mis formas para sentirme bien es escribir, por que las letras me desnudan. Creo que tienes un máster en decepcionarme y yo otro en creer en causas perdidas. Para ti es mucho más fácil mirar hacia un lado, olvidando todo lo vivido y criticando todas las sensaciones que pudiste vivir. ¿Porqué guardamos los recuerdos? Para recordar, me contestaste un día, algunos recuerdos duelen. Y quizá por eso el corazón nunca se ha llevado bien con el sentido común, porque el corazón tiene algo que al sentido común le falta casi siempre: los cojones.

 Cojones para no tirar la toalla. 

Circunstancias de una vida.

Malditas circunstancias, malditas casualidades.

 Y llegó el momento en el que después de tantas despedidas sin éxito, tocaba la de verdad. Creo que los dos sabíamos lo que tocaba, y aún así nos esforzábamos por intentar salvar aunque fuera un resquicio de amistad, pero ese día ya no quedaba mucho, no sé exactamente cómo se marchitan las relaciones pero... si el tiempo puede pasar sin hacer ruido, el amor ni siquiera pasa, directamente se tira por un precipicio.

 A veces se mata, así como el nuestro supongo. Malditas las circunstancias que nos hicieron juntarnos y crear falsas ilusiones de un amor que no se dio o que aun dándose no supimos ver ni mantener.
 Las despedidas son tristes y la nuestra lo fue, sentados en el coche mirándonos, sin saber que decir. Tan sólo un último abrazo, que olía a decepción. 

 Y nos dijimos adiós, entre comillas, con puntos suspensivos, como un quiero pero ojalá no fuera así.  Supongo que esas cosas pasan, todo se termina, se termina diluyendo. Ojalá algún día volvamos a ser lo que eramos dijiste dibuje una sonrisa sin ganas de pensar y asentí con tristeza, pensando en lo duro que se me iba a hacer, no volver a reír con nuestras tonterías.

Y cerraste la puerta, y yo no he vuelto a llamarte. Porque fue bonito, aunque fuera una ilusión.