miércoles, 23 de octubre de 2013

Guerra interminable.

Véndeme humo y desnúdame a tu aire, así sin más y sin prisa. Las luces de las farolas no avisan de que la noche aún no ha empezado, y nos queda toda la noche para descubrirnos entre sabanas y suspiros delirantes. No tengas prisa pero tampoco te duermas, que quiero perderme entre tus piernas. Ahora mírame, mírame a los ojos y dime que ya no te ves; esta noche no importa nada más, esta noche me dejo a tu merced, sumisa y fiel, te presto mi cuerpo, ya mañana cumpliré mi condena.

Emprendamos una lucha cuerpo a cuerpo, para comprobar quien pueda más, para arrasar con todo lo que aún quede en pie después del primer asalto.  Esto es lo que somos, bajo las sábanas, sobre los tapujos y las luces apagadas. Así que derrotame en tu cama, dejaré que me ganes pero despúes déjame que te grite mi rendición sobre tu almohada.

Dame un escrito donde te firme el final de la guerra sin paz que valga, para que siempre podamos volver a emprenderla, pues aunque ganes esta batalla, siempre volveré a por la segunda para hacer de estas luchas una guerra sin final predecible.

jueves, 3 de octubre de 2013

No quiero hacer lo que quiero.

No sabemos por qué, pero constantemente nos pasa que no hacemos lo que queremos o lo que nos gusta; elegimos no divagar, no pensar, no soñar, no disfrutar. ¿Por qué? Quizá porque no queremos hacer esperar a nuestras obligaciones, cuando creo que nuestras obligaciones deberían ser nuestros deseos. Muchas veces no hacemos lo que queremos, postergamos o dejamos a un lado nuestros sentimientos, pensamientos que son realmente importantes aunque a veces nos parezcan tonterías, porque no somos libres; estamos presos de las responsabilidades que nos imponen otros.

Eso no significa que haya que dejar todo a la deriva, sino que no deberíamos encasillarnos tan sólo con nuestras propias obligaciones; que nos demos gustos, gustos personales. ¿Por qué si queremos irnos de viaje unos días no lo hacemos? ¿Por qué si nos gusta fumar cositas que nos hacen reír, no lo hacemos? ¿Por qué si nos gusta o nos apetece follar con alguien simplemente, no podemos? ¿Por qué tenemos que dejar de vivir por complacer a nuestros deberes cotidianos? Seguramente, porque casi todo está o mal visto, o prohibido, o sencillamente por nuestros propios prejuicios.

Otra teoría serían las etiquetas, si en un momento determinado nos apetece hacer algo con alguien, la pregunta es: ¿Por qué no? Si disfrutamos y nos divertimos haciendo algo que nos gusta a los dos por igual y nos satisface, es algo no es nada malo; pero enseguida etiquetamos y llegan los prejuicios "hacemos esto con alguien porque..." A mi no me gusta hablar de etiquetas, no me gustan y de hecho procuro no etiquetar nada ni sentimentalmente, ni en la amistad, ya que etiquetar a las personas es un defecto que nos llega de fábrica. ¿No sería mejor hacer lo que nos guste sin la preocupación de etiquetar?

La gente vive presa de sus propias exigencias porque no sabe plantearse qué es lo que realmente quiere. Creo que cada uno de nosotros deberíamos hacernos la misma reflexión: ¿Cuántas veces hago lo que realmente quiero hacer, y cuantos deseos postergo? Esta reflexión da mucho juego, a muchos ámbitos de nuestra vida.

Pero, por qué esperar a tener 70 años y saber que uno se está muriendo, para darse cuenta de que desaprovechó la mayoría de sus instantes porque no se planteó en el momento elegir entre una cosa y otra, cuál era su deseo. En este momento, mi mayor anhelo es que no me suceda lo mismo. Si en un momento tienes ganas de hacer algo hazlo, no retrases porque puede que ya no lo hagas.  

lunes, 23 de septiembre de 2013

Simplemente gracias.

"Por el cariño,
la paciencia cuando todo iba mal.
Gracias por esas cosas que no se deben contar."


Siempre habrá alguien al que tengamos que darle las gracias una y mil veces, por todo. Esta entrada es para ti, y para todas esas personas que sientan que deben de darle las gracias a esas personas que tanto les han ayudado. Porque una persona te puede ayudar tanto que puede hasta cambiarte la vida y la manera de pensar.







Llámalo X.

Unos labios rozaron sus caderas y sus ojos se cerraron, apagando el universo. Esa sensación infinita había vuelto a amanecer con la llegada de la noche, y si nunca había sido capaz de pararla, aquella vez no iba a ser una excepción.

Todos y cada uno de los poros de su cuerpo se estremecieron al contacto de unas manos extrañas que recorrían su cuerpo como si lo conocieran mejor que el mismo, como faros que deambulan por las vías de una autopista buscando un destino cuando menos incierto.

El corazón le bombeaba hasta casi suplicar que lo sacaran de aquel pecho que, momentos antes, había estado habitado por unos ojos que anhelaban consuelo. Su consuelo. El éxtasis se le subió a las pestañas, impidiendo con su peso que aquellos ojos, carentes ya de norte, de sur y de dirección, se abriesen de nuevo.

Sus manos pedían auxilio para soportar el peso de la huida de tanta tristeza, que escapaba despavorida de aquel espectáculo tan inusual. Sus dedos buscaban cobijo, sus uñas buscaban desahogo y sus manos, en general, buscaban una piel a la que arrancar algún que otro susurro esporádico que le asegurase que no era cosa suya, que la piel de gallina era cosa de dos. De ellos dos.

Cuando todo empezaba a nublarse, su boca comenzó a demandar unos dientes que la sujetaran, que la mordieran, que no dejaran salir tanto calor en formato grito. Pero fue imposible. La ayuda llegó demasiado lenta, demasiado pobre, demasiado tarde, y un gemido más parecido a un ronroneo rompió el silencio que hasta entonces sólo había roto el colchón.

Se desplomó sobre sus dudas, rompiéndolas todas a una sin esfuerzo alguno, y decidió que aquella noche las estrellas no tendrían tanta luz; total, con sus ojos podía hacer la competencia a todas las constelaciones...

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Felicidad auto-inducida.

Hay momentos en la vida de toda persona en la que uno se plantea que si realmente es feliz o sí, en parte, se fuerza a serlo. Y, cuando llegas ahí, ¿cómo te contestas? ¿Cómo se puede diferenciar la felicidad real, pura y brutal de la felicidad auto-inducida por la necesidad de evadirte de una realidad que no termina de convencer?

En ese punto, decides dejar que el tiempo campe libre y a sus anchas por tu vida, esperando encontrar a lo largo del camino algo a lo que acogerte; algo que, con solo pensarlo, te haga estar seguro de que en realidad sí que eres feliz. pero el silencio que tiene la noche te puede, y dejas el dilema para otro momento, uno de esos en los que el afán de auto-realización te guía y te lleva justo donde querías llegar. Sin embargo, ese momento nunca llega si no lo buscas, y escapa si no sabes aprovecharlo.

La pregunta a la quiero llegar es: ¿qué es ese algo que buscamos? ¿Familia? ¿Amistad? ¿Amor? Delimitaré estos conceptos, porque como tres de las grandes cuestiones de la existencia humana, son amplios y subjetivos. Con familia, quiero decir padres y hermanos; con amistad, aquellas personas que, aun sin compartir tus genes, estarías dispuestos a estar contigo bajo cualquier circunstancia; con amor... ¿quién puede delimitar el amor? ¿Acaso no engloba los dos conceptos anteriores?

Fingimos ser felices, y lo fingimos tan bien que conseguimos creernos nuestra propia mentira, sin plantearnos hacia dónde estamos yendo. Pero el tiempo es uno de los primeros sabios, y la vida un de las mayores putas, y no tardamos demasiado en volver al estado del que venimos: estado de tristeza, de una soledad vital que nos obliga a replantearlo todo, para después volver  a empezar el ciclo desde el principio y hasta el final.

Pero si hay amor.... las horas de silencio dejan de existir, y la noche se hace alegre y aúlla de felicidad. Todo parece cambiar, porque nunca puede ir todo mal si tienes alguien que te ama y a quien amar, porque el amor es algo bueno, algo que te llena y te realiza.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Amor nostálgico.

El amor. ¿Qué es? La gran incógnita del ser humano, la asignatura pendiente para muchos. ¿Alguien sabe lo que es? Es algo tan sumamente fuerte que hasta el corazón mas duro, más impenetrable puede dañarlo; algo tan mágico que puede hacer que vivas por él y para él. Son alegrías, ternura, y muchas de las veces la irremediable tristeza.

Un amor no dura eternamente, pero siempre permanece presente en todos nuestros pensamientos. Se encuentra en nuestra memoria almacenado y en el corazón siendo así sólo morirá cuando nosotros irremediablemente lo hagamos. Quién cree que vive compartiendo su cuerpo, su cama, sus ilusiones y piensa que cree que ha encontrado el amor... se equivoca, el amor es locura, es monotonía, un cariño duradero, querer y no poder vivir si él.

Realmente quién tiene la oportunidad de conocer el amor verdadero, el duradero en un corazón, el nostálgico, el que no puede ser reemplazado pero si suplantado por otra persona que quiera compartir algo más que el amor, pensamientos, familia, dinero, tiempo... sobretodo tiempo; tiene un tesoro que tiene que saber conservar y sobretodo valorar. El amor es corto, y el olvido suele ser largo, me pregunto diariamente si ¿podemos tener lo que con fuerza deseamos?

lunes, 12 de agosto de 2013

El destino de la libertad.

Me sorprende la facilidad que tiene la gente cuando dice de creer en el destino. Seguro que constantemente habremos oído la maravillosa pregunta: "¿Crees en el destino?" o la típica frase: "estábamos predestinados". Cualquiera que se ponga a pensar un poco debe de darse cuenta de que la vida, mire por donde se mire, está tocada por el azar. No resulta difícil entender que la presencia del azar invalida cualquier noción de destino.

Llegados a este punto, yo no puedo deciros si debéis creer o no, pero para mi el destino es incompatible con el libre albedrío. Si nuestra vida estuviese predestinada, la libertad que tienes al elegir una cosa en lugar de otra sería una mera ilusión, pues esa supuesta libre elección ya estaría de antemano decidida. Creer en el destino puede ser o es una buena manera de eludir nuestra responsabilidad moral.

Somos libres, nos guste o no, y las consecuencias de nuestra libertad no siempre son las que irremediablemente esperamos.  El azar y el destino son,  para mi parecer, las dos caras de una misma moneda: nuestra angustiosa libertad ineludible. Es curioso cómo cuando algo nos sale mal tendemos a creer o mejor dicho nos complace pensar que "era el destino el que quiso que fuera así"; sin embargo cuando nuestros propósitos acaban en éxito, el mérito ya no es del destino sino nuestro.

Por ello, podemos creer en el destino si así lo queremos o si simplemente nos apetece, siendo así como una salida a la que aferrarnos, pero al decir creo en la fuerza del destino ya no podemos decir que somos libres. Puesto que lo que vamos a hacer ya esta escrito en un libro, el libro de nuestra vida.

lunes, 5 de agosto de 2013

Punto de partida.

 "A veces hay que volver al punto de partida, 
pero sabiendo que este no es el mismo del que partimos en el pasado,
 sino uno nuevo."  Ladrón de Guevara.

Nunca llegamos a saber el alcance que tienen las cosas, de las vueltas de la vida, pues sabiendo que rescribir sobre lo mismo puede llegar a ser un error, con la certeza de que un escritor debe saber cuando dejar el lápiz y dejar de escribir, para no estropear su historia, cual pintor dejar de pintar para no estropear su cuadro...

 No puedo dejar de pensar que el mundo debe saber de esta nueva etapa, ya que, nunca podría imaginar que volvería a encontrarme en el mismo punto de hace mucho tiempo, y mucho menos contigo, de nuevo contigo, perdida en mi habitación con mis dudas. Empezando como si nada de lo ocurrido en el pasado no importara. Sintiendo esa sensación que al cerrar los ojos y respirar hondo hace que nos sintamos libres.

Jamás me hubiera sospechado que volveríamos al mismo punto de partida, al mismo punto donde tú y yo ya estuvimos una vez con nuestros sentimientos y nuestras dudas, la de vueltas que da la vida ¿verdad?. Para mi esta situación es como un juego del que ninguno de los dos podemos escapar. Somos como fichas de dominó que caen una detrás de la otra, que sí tu caes, yo también, pero que a su vez al terminar la partida alguien vuelve a colocar para que volvamos a caer en el error, aunque ya no sé si es error.

Siento la irremediable necesidad de saber si el volver contigo al mismo punto de partida va a ser un error o no, y para confirmar el éxito o el fracaso de mi decisión es imprescindible comprobarlo, ya que el que no arriesga no gana. ¿Y si es de nuevo otro bache en mi vida? Debo de correr el riesgo.

Hoy puedo decir que no importa lo que pasó entre los dos, que hoy por hoy quiero cometer el error de caer contigo, detrás o delante ya no es relevante, siento que tengo las fuerzas suficientes para luchar y gritarle al mundo que esto es lo que sentimos, lo que queremos: volver al punto de partida, siendo así un nuevo punto de partida.

domingo, 7 de julio de 2013

Tú y las estrellas titubeantes.

Supongo que todo lo que empieza debe de acabar, aunque nunca estemos preparados para ello. Una de estas noches de verano, las estrellas volvían a brillar en el cielo como pocas veces lo habían hecho desde que te fuiste. Yo estaba muy nerviosa como siempre cuando te veo a mi lado, sin saber que decir y sin saber a donde mirar, y tu me decías que yo estaba increíble pero el que realmente estaba increíble eras tú.

Cada vez que me mirabas y sonreías me drogabas, me quedaba como en una nube de donde no quería bajar. Tumbados en el suelo, estábamos perdiéndonos en algún rincón del infinito, sin saber como comenzar una conversación y no quitar la magia a esa noche de ensueño. No necesitábamos hablar, sólo sentirnos. Buscaste mi mano, a ciegas, y me abrazaste tan fuerte que creía que me rompía. Sentí que te quería, pero tenia miedo de volver a caer en el error, así que preferí darte un beso.

Y, de repente ocurrió algo extremadamente mágico: nos miramos. Y, tan quietos, mantuvimos esa mirada durante unos segundos, hasta las estrellas parecían que titubeaban en el cielo, creo que se alegraban de vernos tan emocionados y ensimismados en nosotros mismos, en ese momento tan lleno de magia. No sé que querías decirme con la mirada, pero tus ojos brillaban, esos ojos claros me hablaban. Consideré esa noche, otra de las tantas noches que junto a ti eran para guardarlas en el álbum de fotos; era una noche realmente perfecta.

Sólo quería detener ese momento, ese pequeño instante y que durara hasta la eternidad , gritar que el reloj dejara de marcar las horas, que se parara el mundo, creo que tu pensarías lo mismo y parecías nervioso, nunca te había visto tan nervioso, es más tu siempre me transmitías tranquilidad, paz, siempre tan tranquilo.... pero aquella noche no era así. Nos dejamos llevar y viajamos sin movernos. No sé muy bien cómo sucedió, pero sucedió nuestros ojos se apagaron y empezamos a darnos besos, recuerdo mi mano en tu pelo enredada, tu mano inquieta en mi cintura sin saber bien dónde podía posarse.

Ahora, me acuerdo de cosas que aún, si me doy cuenta no termino de comprender, supongo que no necesito entenderlo todo, hay cosas que no se tienen porque entender creo que simplemente pasan porque tienen que pasar y pensar en ellas nos hace felices. Hay cosas que no tienen una explicación aparente. Supongo que lo recuerdo porque solamente nos podemos acordar de esos momentos que quedaran almacenados por siempre en una caja infinita de recuerdos. Supongo, que sólo es eso, que sólo necesito recordarlo, recordarte.

sábado, 6 de julio de 2013

Noches de nicotina.

Y lo mejor de todo es que un día, un buen día te das cuenta, el tiempo ha pasado y sigues en el mismo lugar de siempre, con las mismas personas, los mismos problemas y con todo lo que eso conlleva. Sigues teniendo ese irremediable miedo a las despedidas y sigues sin saber que existen finales felices, porque si el final no es feliz es que aún no ha terminado ahí.

Sigues esperando y al seguir esperando terminas por desesperarte, y aprendiendo a rimar todas las inquietudes que nos dejan largas noches sin dormir, rimandolas con nicotina.No nos damos cuenta de que estas noches se convierten en jaulas, pero aun así escribes, cierras los ojos, fumas. Duermes pocas horas. La gente te mira, sonríes y ellos ni se imaginan lo que llevas por dentro, y piensas pero qué sabrán ellos.

Cuanta razón cuando dicen las apariencias engañan.  Pero a pesar de todo lo que nos duele y aprendamos a maquillarlo, a disfrazarnos cuando queremos escapar siempre buscamos algo que nos pueda servir para sonreír. Porque os diré que debemos aprender a valorar lo que nos brinda la vida, las cosas pequeñas y más insignificantes a nuestro parecer, puede ser que sean lo que más felices nos hagan.

domingo, 30 de junio de 2013

Olvido indefinido.

Todo se termina olvidando, todos terminamos olvidando y yo ya había terminado por olvidarle, olvidarlo todo, el color de sus ojos, el sonido su risa, el olor de su perfume, el tacto de sus besos. Pero aún así no había olvidado, que con  él, a su lado, dejaron de importarme las cosas que, sin él me atormentaban.

No sé, si sabéis que la soledad termina siempre convirtiéndose en una perspectiva que, ni negro ni blanco, ni medio lleno ni medio vacío, te hace ver cosas solo y siempre de la manera más triste para enfrentarse contra la vida.

¿Pero qué podemos hacer,  para evitar sentir algo que ni funciona bien en nosotros? Estamos perdiendo la bonita costumbre de hacer felices a los demás, porque solo estamos obcecados en hacernos felices a nosotros mismo, sin darnos cuenta de que la felicidad es algo que se consigue compartiendo momentos con otra persona. Debemos aprender a no esperar trenes que ya han pasado.

sábado, 25 de mayo de 2013

Happiness!

"Tengo un millón de mariposas que vuelan a mi alrededor, 
voy a perderme entre las cosas para acordarme de tu olor."

Inseguridad, eso, es lo que siento ahora mismo, miedo a quedarme como una tonta, colgada de ti. Sentir esa ilusión continua con esas ganas de vivir. Esa congoja interna junto con el temblequeo de piernas. Esa esperanza reveladora, ese vuelco en el estómago lleno de mariposas.

Esos latidos desbocados acompañados de esas ganas de volver a verte, esas sonrisas tontas y esas miradas interminables. Ese rubor de mejillas que da lugar a esa respiración acelerada. Esa felicidad de tenerte junto a mi. Ese sentimiento pequeñito que empieza a anidar en el corazón...

¡Me siento extrañamente viva y es un sentimiento precioso!

miércoles, 1 de mayo de 2013

Hay tantas cosas que decir(te).

"Si quieres bailamos, me pongo
los zapatos y me llevas..." 
Pereza.

Como siempre suele pasar que cuando me pongo a escribir unas líneas para alguien, tengo el impulso de cometer los habituales clichés, y decirte "Querido amigo, te escribo por..." y quedarme así, tranquila. Y hoy, en este momento pienso ser irracional y mucho menos predecible. Pero puesto que, eres una persona muy especial, no sólo por los momentos que hemos compartido, sino por lo que supones en mi vida desde que apareciste aunque ahora no quieras ser partícipe de ella,  me he propuesto escribir algo acorde contigo, para que formes parte de mi blog, sin embargo no estoy segura de si llegaré a conseguirlo, ni siquiera sé que pensarás al leerlo o si lo leerás tan siquiera. Tengo heridas en las manos de escribirte lo indecible; de escribir, borrar y reescribir(te), una y otra vez.

Puedo decirte lo genial que eres y también puedo decirte lo contradictorio que, a veces se vuelve esto que mantenemos: una amistad entre el odio y el cariño, entre las largas y tristes distancias que hacen que nuestra confianza se vaya diluyendo, como el azúcar que se diluye en tu café de las mañanas. Si bien sé que las primeras experiencias son las que marcan y la nuestra fue.. tan increíble como desesperante. No sé si sabrás a cual me refiero, creo que podrás hacerte una idea.

Cuando no hay palabras, no hay palabras y buscarlas sólo nos hace perder el tiempo, aunque solemos o solíamos hacerlo, hablar de nada y de todo a la vez, de cosas existenciales, de cosas sin sentido, hablar del futuro que no existe, de la magnitud del ∞, hablar de la bipolaridad del amor. Hablar. Simplemente hablar por hablar. 

Si hoy tuviese que hacer una lista con las personas que me han marcado en estos últimos años tú estarías por ahí  no he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas como tú, aunque tú no lo creas, y pienses que te odio por esas peleas que últimamente tenemos, y que ni los dos entendemos. Y es que, la verdad, que cuando no peleamos, las echo de menos, echo de menos hacerte rabiar. Además, tengo ganas de encontrar una señal que modifique lo acordado, que me toque de una forma fuera de lo estipulado. Aunque ya sabrás que, no son buenos tiempos para los soñadores. ¿Sabes? Creo que somos y que sonamos como la canción de ragdog, "Tú y yo", que un día te dediqué. ¿Recuerdas?

"Tenemos toda la vida para conocernos" es una frase muy bonita pero que ahora no sé si la considero la más acertada, por nuestra distancia y nuestras eternas tonterías que nos llevan a odiarnos y a querernos, a estar o lejos o cerca ya no lo sé, aunque no por ello deja de parecerme una frase tierna. Dicen que el tiempo es nuestro mejor maestro, sólo que tiene un defecto que puede matarnos, de ahí a que a veces dejar pasar el tiempo o tomar distancia no es la mejor solución, no lo es.

En este mundo tan rápido, donde la información viaja tan fácilmente, toda una vida para conocernos supone que la amistad o como quieras llamarlo está fuera del alcance de lo que nos alcanza normalmente. Es decir, que la amistad es un clásico que no pasa de moda ¿o sí?. Hay cosas que nunca cambian, pero otras si y me asusta pensar que los cambios generan más cambios. Recuerdo lo mucho que te gustaba mirar el cielo, luna y las estrellas, mientras sonaba en la radio "Bajo un cielo azul de papel celofán". Viendo esa constelación que me dice cada vez que la miro que te recuerde, te lo prometí. ¿Recuerdas? Ya sabes que yo cumplo mis promesas. Pero hay una duda que tengo que no encuentra solución... ¿para que sirven los recuerdos?




"Tú y yo, somos hermanos gemelos nos insultamos pero luego nos queremos, 
tú y yo, somos como los secretos nos escondemos o volamos como el viento, 
tú y yo, somos, somos sinceros aunque nos duela nos tiramos de los pelos, 
tú y yo no tenemos dinero..."

domingo, 28 de abril de 2013

De lo impredecible al olvido.

 Es tan impredecible, es la persona más impredecible que conozco, y pensaba conocerle bien. Sí, impredecible es la palabra que realmente que le define. Un día habla como si fuerais unos extraños y al día siguiente todo lo contrario, y te quedas sin saber que decir, que pensar. Sin saber como actuar. No lo veis, ninguno de los dos lo veis, ninguno. Causas realmente perdidas, os habéis vuelto a dejar a llevar pero esta vez hacia olvido. Es triste pero es la realidad que una vez más nos golpea a todos en la cara. Se arrepentirá y un día se dará cuenta de lo que debió hacer en su momento y no hizo.




jueves, 25 de abril de 2013

Mi firmamento.

Te echo de menos cuando insistentemente me habla el silencio y no es tu voz la que escucho, no puedo evitar sentirme perdida cuando las sombras de tu cuerpo sólo puedo verlas en sueños y despierto, lo hago sudorosa y dolida. Llena de rencores pensativos, que recorren incesantes mi mente. 

Tú, que fuiste un susurro de amor una noche de verano, un mes eternamente olvidado. Ahora te vas y volvemos a ser dos desconocidos. dos desconocidos que se conocen muy bien, y cuando están juntos no saben muy bien que decirse porque casi siempre terminan peleando. Si bien, es verdad que a veces el discutir con esa persona a la que quieres es irremediablemente necesario.

Cuando miro el firmamento y las estrellas brillan en mis ojos, deseo que tú también estés contemplando el mismo cielo que yo, y que... sin querer, me recuerdes aunque sea por un instante, un solo instante.Tan solo un rato. En ese cielo azul infinito. Eso es lo único que nos une ahora mismo: Un cielo azul infinito. Me perdí en mi universo, ¿y tú? No volveré a hacerlo más, no he encontrado respuestas.

lunes, 22 de abril de 2013

Vueltas de la vida.

¿Qué somos? Somos una canica en un universo infinito. Hay tanto universos infinitos que me asusta cuando pienso en ellos, y es que asusta pensar cuantas cosas se escapan a nuestro control. Ya no hay tiempo suficiente para seguir creciendo, el tiempo pasa a veces lento otras más rápido según como estemos viviendo. Creo que aunque pensemos que estamos aprendiendo a vivir nunca terminamos de aprender, esta vida tiene tantas cosas que enseñarnos...

¿Os acordáis cuando dormíamos sin conocimiento del mundo? Sin temores, sin tensiones. Todo cae por propio peso. Todo a su tiempo, pues para mi el futuro no existe, existe lo que está pasando ahora, en este momento, en el presente. Por eso, se trata de vivir, y debemos disfrutar de cada momento porque vivimos sin mirar sin darnos cuenta de que cada momento que dejamos escapar, ya no volverá.

Tragicomedia que se actualiza día a día, dime si cuando miras en un espejo no ves las orejas de la humanidad perdida. ¿Qué pensáis del destino y de sus irremediables casualidades? ¿Existen? Las casualidades existen, sí, por que la vida es muy caprichosa, demasiado perra, por eso da tantas vueltas. Nunca podemos decir nunca, porque simplemente no llegamos a imaginar lo que puede pasar en cuestión de horas, de días, de meses, de años.

                                                ¡Vueltas de la vida! 

lunes, 15 de abril de 2013

Conformismo abrumador.

Sentada en el sofá de mi salón, mirando como llueve sin terminar de enfocar la mirada, de esas veces que miras pero estás como ausente y te llegan los recuerdos a la memoria como fotografías en blanco y negro. No me queda más que decirte que me he acordado de ti, he vuelto a recordarte pero de distinta forma. Sólo que esta vez, siento que me cansé de esperar a la oportunidad y terminé enganchada al conformismo de las horas bajas.

 Me cansé de quererte, de esperarte pegada al cristal para verte llegar. Si te quiero o te quise, ya no importa. Lo único es que la vida sigue y, de alguna forma, debemos aprender a sobrellevar las cicatrices. Desaprovechamos la oportunidad, esa que me lleva a drogarme con la realidad. Ahora todo marcha bien, como debía de haber marchado antes, me encuentro maquillando la felicidad día tras día

Te recuerdo, sí, pero cada vez menos. Tu recuerdo ya no me duele, ya no me causa ese dolor en el pecho que me hacía estremecerme y llorar hasta quedarme dormida, lo triste de esto es que no me alegro. Porque el dolor que sentía en el pecho era la manera de saber que existes, que lo nuestro fue realidad. Ahora  sólo tengo una pregunta que me corrompe el sueño.

                                 ¿Debería conformarme con su ausencia?

viernes, 12 de abril de 2013

Amor VS Odio.

- ¿Por qué no le hablas?

+ No lo sé, sinceramente, no lo sé. Pero él tampoco lo hace, ¿por qué tengo que hacerlo yo? Él fue el que lo hizo mal. ¿Sabes? Me duele que a pesar de todo lo que hemos vivido, él ni lo recuerde, ni le haya marcado lo que hemos vivido juntos por un tiempo. Así que, si a él no le importa, ¿por qué tiene que importarme a mí?

-Sí, sí lo sabes, por orgullo. Sois los dos unos orgullosos, tú porque tu orgullo es más fuerte que tú capacidad de razonar y prefieres no saber nada a enterarte de la realidad. ¿Y él? Pensaba que era listo, que se daba cuenta de todo, pero veo que no. Quizá aunque se arrepienta por su orgullo es capaz a perderte. No sois capaces a luchar por lo que queréis. Y por supuesto que se acuerda de todo, que le importas seguro; pero a él como a ti le puede el orgullo. Y si quieres saber algo, pregúntaselo  porque si quieres algo lo tienes que decir que los demás no somos adivinos.

+ ¿Sabes lo que más me jode?

-¿El qué?

+ Que le echo de menos, sin querer. Estoy genial, últimamente me sale todo bien, pero no puedo evitar echarle de menos. Aunque cada día pienso menos en él y me empiezo a acostumbrar, ya no recuerdo su olor, sus abrazos, ni siquiera su risa. Le echo de menos, pero le odio. Odio su forma de besar, su forma de reír, de mirar, odio su impuntualidad, odio sus tonterías... le odio.

- Pues díselo, porque a lo mejor el también te echa de menos, es más yo viendo la relación que habéis tenido, te echará de menos. Es curioso como puedes querer a alguien y odiarlo a la vez, sentimientos contradictoriamente conflictivos. El amor que es bipolar.

+ Él no me echa de menos, y yo prefiero no saber nada.

- Te voy a decir lo que pienso una vez más aunque te duela, porque yo como tu amigo que soy, no te voy a decir lo que tu quieres escuchar sino lo que debes saber, y es que los dos sois unos cobardes, prefieres olvidarle y que te olvide, olvidaros. Lo que no os imagináis es que os terminareis arrepintiendo y será entonces cuando os deis cuenta de todo. Porque tanto tú como él, os empeñáis en buscar la felicidad en otros sitios cuando sin que os deis cuenta ella es la que os encuentra, sola cuando estáis juntos. Con él te veía feliz, y a él también, os veía bien, pero no entiendo que pasó. Arreglarlo, porque hay oportunidades que sólo pasan una vez, arreglarlo antes de que sea demasiado tarde.

+Ya es tarde.

lunes, 8 de abril de 2013

Amor transcendental.

No sabíamos por qué, pero cada vez que nos veíamos no podíamos disimular lo que sentíamos.  No sabíamos muy bien lo que hacíamos cuando, sin querer, nos queríamos; atraídos por una fuerza superior a la nuestra, por una conexión que aún tratamos de entender, sin lograrlo. Esa conexión que hace que al mirarnos, nos leamos, sabiendo lo que estamos pensando en cada momento. La magia del amor que nos lleva a lo trascendental. 

Todo me termina resultando un estímulo, un estímulo que nos alegra la vida. Un empujón que nos ayuda a encontrar, en lo absurdo de la existencia, un ápice de algo cuando, en realidad, no hay nada.  Creo que sin amor no valdría la pena vivir. Aunque duela, porque el amor duele. 

Siempre tropezamos en la misma piedra, yo por ejemplo estoy encariñada con la misma piedra. El problema no está en tropezar con la piedra, el problema viene cuando le tomas cariño a la piedra y tropiezas una y mil veces. Sin saber porqué, convenciéndote en cada tropiezo que la próxima vez no sucederá lo mismo. Pero sucede y caigo otra vez en el error de engañarme, como un bucle cerrado.

sábado, 6 de abril de 2013

Desaparecer.

Perdona por no escribirte en todo este tiempo pero estaba enfadada contigo. Enfadada por haber desaparecido así de esa manera. Porque has desaparecido, como todo lo demás, ¿con quién puedo hablar ahora? Al desaparecer te llevaste todo. Yo también voy a desaparecer, hacia adentro o al menos eso quiero.

Y dejar esta mierda de sociedad que nos oprime y nos dicta las normas, sabes que siempre he sido una rebelde no me gusta seguir las normas. De alguna u otra manera para mí, las normas están para romperlas. Sigo sonriendo pero sin pasar del aprobado, sabiendo que esta sociedad sigue sacando matrícula de honor en ignorarnos.

Quiero desaparecer, y hacer como que nada de lo pasado ha ocurrido, como si tú no hubieras existido pero no puedo. ¿Y sabes por qué? Porque siento, no paro de sentir. Y dime, ¿qué se siente cuando no se siente nada? Yo quiero saberlo, quiero tener esa sensación. Y lo intento, día tras día obligándome a no sentir pero no consigo alcanzar el éxito y llega el momento en el que me derrumbo. Y, joder, no sé, no sé como promocionar este fracaso.

 Hoy, mi día comenzó como uno cualquiera hasta que por caprichos del destino ha terminado resultandome todo indiferente, he perdido todas las ganas, menos las que me llevan a escribir estas líneas, por muy absurdas que te parezcan, son las más sinceras. Y preferido escribirlas porque me expreso mejor y digo lo que siento, evitando así caer en la mentira que me lleva al orgullo de decirte que   ya no te siento.

¿Sabes dónde le encuentro yo nuestro problema? En sentirnos héroes en una batalla que perdimos hace mucho tiempo, pues la ganó el orgullo. Y aquí estamos, tú desaparecido y yo queriendo desaparecer sin poder, por no dejar de sentir. En fin, estés donde estés, ya no importa, ya no vamos a cruzarnos. Vaya tragedia la nuestra, pero la vida es trágica.

viernes, 5 de abril de 2013

Gritos de esperanza.

Saltar, gritar, correr de alegría.

Últimamente me siento con muchas fuerzas de hacer todo lo que creemos que es imposible, de querer lo que no se puede querer. Hoy he cambiado los colores grises por los colores fuertes y estridentes. He cambiado lo formal por lo informal.

Hoy, nuestra música sigue sonando a nosotros pero suena alta y alegre, nuestra canción me sigue recordando a aquella noche haciendo que nos queríamos, yo riendo con tus tonterías, y encaprichandome con tu sonrisa inquieta pegada a mi boca. Hoy, he visto las cosas diferentes, no importa lo que pase con nosotros, siempre estaremos, ahí, esperándonos. Hoy, tiré al río una botella rellena de papelitos con los mejores deseos, con muy buenas vibraciones...

Hoy, salí corriendo con las manos en alto, pegando saltos de alegría. ¿Y si... volvemos a empezar, qué tal? Hoy, el viento me ha susurrado al oído lo colgada que estoy. Hoy, salí gritando lo mucho que me gusta la vida, grité lo mucho que te quiero, y grité que aunque todo vaya mal siempre hay algo por lo que sonreír.¡Qué estoy enamorada de la vida aunque a veces duela!

Empezó a llover, y no le vi lado negativo, en mi móvil sonó la canción que nos recuerda y comencé a cantar, a gritar que no me importa lo que tardes en venir a verme, pues... te estaré esperando, grité por todo lo que quiero. Comenzó a llover y yo me puse a bailar, a dar vueltas con los brazos extendidos y a reír, no me importó quién estuviera mirando pues como ya sabes, soy kamikaze por vocación.

Aunque llueva seguiré bailando, ¿quieres bailar bajo la lluvia, bajo mi lluvia, bajo nuestra lluvia?

Oportunidades improbables.

Dicen que hay oportunidades que sólo pasan una vez en la vida, que ya no se vuelven a repetir y que si las dejamos escapar, más tarde que pronto nos terminamos arrepintiendo. Pensando en lo que pudo ser y no fue. Siempre que tenemos algo y no nos damos cuenta, lo dejamos escapar, y es cuando de verdad lo hemos perdido, cuando nos damos cuenta de la gran falta que nos hace. 

¿Irónico, verdad? Pues sí, y es así como se nos van las oportunidades, sin darnos cuenta, deslizándose entre los dedos, como intentar agarrar una nube de humo. A veces es inevitable no caer en los abismos de la vida que, aunque por más que intentemos no caer, caemos. Y caemos rendidos, saboteados por las putas circunstancias que cada día se acuestan con alguien distinto.

Suele pasar que cuando tenemos un camino que se bifurca en dos y debemos escoger siempre elegimos mal, como tú y como yo hemos hecho. Pero sólo con el tiempo nos damos cuenta, tarde, siempre tarde. Siempre mal y tarde. Cuando queremos remendar los errores que cometimos en el pasado, resulta que es casi imposible. Pero es que, para mi y para ti, es algo natural, a nuestros subconscientes les ponen cachondos cometer errores. Esos errores de los que luego aprendemos, en los que prometemos no volver a tener. 

Me gustaría proponerte que escapásemos, solos, hacia algún lugar. Dejando todo atrás, nuestros errores, nuestras dudas. Ya sabes a vivir, sencillamente. Pero tú y yo, sabemos que esto no va a pasar, por mi culpa, por la tuya, por la de los dos, por no saber vernos reflejados juntos en el espejo de la vida, sin saber sentirnos. Teniendo miedo a mirarnos a los ojos, sabiendo que con una miradas podemos desarmarnos. Esta vida que viene de fábrica con demasiadas imperfecciones.

¡Ay!, es lo mismo de siempre sólo que yo, ya estoy acostumbrada a soñar con improbables, ya sabes que a mi no me gusta hablar de imposibles sino de improbables porque la improbabilidad es por definición probable. Y mientras que haya una oportunidad entre un millón de que suceda, merece la pena comprobarlo. Voy a fumar, ¿te vienes?

jueves, 4 de abril de 2013

Amigo mío.

Desde que desapareciste, desde que buscaste esa pequeña escusa para no querer saber nada, me siento sola, me siento vacía  no sé a quién recurrir porque sinceramente me faltas tú. Mi gran amigo, mi compañero de caídas, me has visto y te he visto reír y llorar; y ahora que no estás aquí es como si nada tuviera sentido.

¿Sabes?  Hoy ha hecho frío y me he acordado de ti. Aún sigo esperando a que aparezcas cantándome canciones cómo sólo tú sabes, y me des un abrazo de esos que tanto me gustan, como los de antaño. ¿Recuerdas? No lo hagas pues, a mi tu recuerdo me duele, aún pasado tiempo, me dueles. ¿Me recuerdas? Yo sólo espero que si, algo me dice que no vas a aparecer y que, joder, otra vez me voy a quedar con las ganas de verte llegar y sonreír, con las ganas de escucharte mientras me siento frente a ti durante horas.

No me preguntes que hago dedicándote esta entrada que... probablemente, no vas a leer. Y, si, me he enterado de que estás siendo feliz con otra, y me alegro tanto... Me alegro que hayas salido de ese pozo sin fondo donde te hallabas, buscándole razones a algo que ya ni se podía sostener, alimentando ilusiones a algo que ya había concluido. Me alegro, aunque yo ya no esté junto a ti viéndote reír, disfrutando y celebrando junto a ti tus victorias. Y si quieres saber algo de mi, vuelvo a llorar cuando nadie me ve, vuelvo a jugar a escondidas con mi corazón hecho trizas, vuelvo a drogarme con el pasado. Vuelvo, maldita sea, a echarte de menos, maldita costumbre.

Nunca me enseñaron a pasar página, que gran y estúpido fracaso, ya de nada sirve pasar página lo que necesito es quemar este libro de infinitas páginas con millones de recuerdos y recortes de nosotros, de cuando éramos casi hermanos.

Aún guardo la esperanza de que algún día vuelvas, y me encuentres tal y como me dejaste, destrozada y con el corazón en la mano esperando a que me sonrías una vez más y me recomponga. Por que para mi tu amistad es lo que más me importa. Sé que nunca te lo he dicho, ya sabes que no suelo demostrar lo que siento, pues para mi las palabras se las lleva el viento, pero por esta vez escribiendo te diré que te quiero, amigo.

Escribirte es lo único que me queda, pues las palabras escritas duraran por siempre.

Barreras que se vuelven murallas infranqueables.

Nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa, pues no volverá. Nada está escrito, nada es imposible, ni siquiera posible.... todo depende de nuestra fuerza de voluntad. De esas fuerzas que nos salen de adentro. Con ellas podemos afrontar cada desafío. 

Tenemos ese maravilloso poder de cuando queremos algo de verdad no hay obstáculo que capaz de imponerse, si queremos podemos llegar muy lejos, sólo hay que proponérselo.  Pero a veces, ciertas cosas nos parecen tan complicadas, tan imposibles que nos frustramos en el intento, pero no hay nada imposible, tan sólo improbable.

Somos nosotros mismos lo que nos ponemos una barrera, y te diré más, creo que esta barrera nos impide que estemos juntos. Déjame que te la quite, déjame enseñarte todo lo que nos estamos perdiendo por culpa de nuestros errores, por culpa de nuestras inseguridades y de nuestros miedos, que irrevocablemente nos llevan al error.

 Y es que lo que no sabemos es que con sólo mirarnos, podemos vernos el uno en el otro, podemos ver lo que estamos pensando, porque nos resulta tan fácil leernos que parece irreal y eso es una de las cosas que pocas veces sucede.


Pero,  yo lucharé con la fuerza de mi corazón hasta recuperar cada instante que pasé sin ti en el destierro de mi lejano adiós, sólo necesito saber que es lo qué harás tú.¿Lucharás por los dos o dejarás que esa barrera siga haciéndose más inaccesible cada día? Como una muralla infranqueable en la que ninguno de los dos podamos pasar.

Debes de saber que aún después de todas nuestras diferencias, de todas nuestras caídas  de nuestras idas y venidas, te echo de menos, sin querer. Por muy raro que te suene, porque yo de los dos fui la que más dudé,  te echo de menos. 

 A tu indiferencia.

Retales de una decepción.

Hola. ¿todo bien?

Yo no muy bien, decepcionada, decepcionada de ti. Después de creerte y de confiar a ciegas en lo que creía que eras, resultó que me decepcionaste. Y es que te has convertido en lo que siempre dijiste que no te convertirías, en lo que odiabas.  Aún no sé qué hago dedicándote estas lineas, que no vas a venir a leer, y que de leerlas, probablemente ni caso les harás.

Pero, ¿sabes qué? Una de mis formas para sentirme bien es escribir, por que las letras me desnudan. Creo que tienes un máster en decepcionarme y yo otro en creer en causas perdidas. Para ti es mucho más fácil mirar hacia un lado, olvidando todo lo vivido y criticando todas las sensaciones que pudiste vivir. ¿Porqué guardamos los recuerdos? Para recordar, me contestaste un día, algunos recuerdos duelen. Y quizá por eso el corazón nunca se ha llevado bien con el sentido común, porque el corazón tiene algo que al sentido común le falta casi siempre: los cojones.

 Cojones para no tirar la toalla. 

Circunstancias de una vida.

Malditas circunstancias, malditas casualidades.

 Y llegó el momento en el que después de tantas despedidas sin éxito, tocaba la de verdad. Creo que los dos sabíamos lo que tocaba, y aún así nos esforzábamos por intentar salvar aunque fuera un resquicio de amistad, pero ese día ya no quedaba mucho, no sé exactamente cómo se marchitan las relaciones pero... si el tiempo puede pasar sin hacer ruido, el amor ni siquiera pasa, directamente se tira por un precipicio.

 A veces se mata, así como el nuestro supongo. Malditas las circunstancias que nos hicieron juntarnos y crear falsas ilusiones de un amor que no se dio o que aun dándose no supimos ver ni mantener.
 Las despedidas son tristes y la nuestra lo fue, sentados en el coche mirándonos, sin saber que decir. Tan sólo un último abrazo, que olía a decepción. 

 Y nos dijimos adiós, entre comillas, con puntos suspensivos, como un quiero pero ojalá no fuera así.  Supongo que esas cosas pasan, todo se termina, se termina diluyendo. Ojalá algún día volvamos a ser lo que eramos dijiste dibuje una sonrisa sin ganas de pensar y asentí con tristeza, pensando en lo duro que se me iba a hacer, no volver a reír con nuestras tonterías.

Y cerraste la puerta, y yo no he vuelto a llamarte. Porque fue bonito, aunque fuera una ilusión.